
El martes de la semana pasada estaba lloviendo y no pude ir a mi súper habitual, tuve que ir a uno mas cercano para no mojarme. Como, obviamente, las cosas están acomodadas diferente y ya me acostumbré al otro, nada mas “no me hallaba”. Perdido entre pasillos, me tope con un stand donde estaban los Frutis; pase de largo, pero mis ojos se iluminaron al ver un Frutsi…ROJO! [--FLASH
BACK: Cuando tenía doce años y mi hermano y yo íbamos en bicicleta a la tienda de doña Micaelita por un Frutsi rojo, y regresábamos muy entusiasmados a la casa directo a ponerlos en el congelador. Cuando por alguna razón alguno de los dos tenía uno y el otro no, peleábamos por él, ja ja ja. Los disfrutábamos comiéndolos con un chuchillo de esos para untar, y luego, los envases vacíos los poníamos en las llantas de atrás de las bicis para simular una motocicleta.--] Se me iluminaron pues imagine que podían volver aquellos tiempos, sin bici y sin doña Micaelita, pero con Frutsi rojo congelado. Ya se que el Frutsi es de empresa capitalista y que le da en la madre a empresas mexicanas y eso, pero a los doce años realmente no lo sabía. Llegué a mi cuarto y antes de acomodar mis pocas cosas del súper, lo primero que hice fue poner mi Frutsi en el congelador. Pasaron 3 días y el Frutsi no se congeló. ¡Chaz! Tuve que subirle a la temperatura del viejo refri que me acompaña en mi cuarto. Ya con el termostato a todo lo que da, el Frutsi congeló, pero lo quería guardar para otro momento, uno más ameno. Pasó una semana y por fin llego el día que supe que era el indicado para comérmelo. Ese día fue hoy. Todo fue un desastre: Para empezar ¡me costó un huevo abrirlo!, usan demasiado pegamento para cerrar esa tapita de aluminio, no pude ni con los dientes y con los dedos. Acabé con toda mi playera de dormir con manchas rojas, esas que nunca acaban de quitarse, después de abrirlo de manera atípica con el cuchillo; lo probé y ¡Chale! Sabía a pura pinche pintura, para nada como antes sabía; ni siquiera se congeló igual, acabe tomando pintura roja y puro hielo. Lo iba cortando con unas tijeras y me terminó cortando él con su plástico cuasi-industrial. La odisea acabó con un Jorge muy enojado y aun más decepcionado. Esto me hizo recordar cómo es que extrañamos todo aquello del pasado, al menos la mayoría de las cosas. La música, la comida en un restaurant, los programas de televisión, los amigos, nuestra apariencia, nuestra ciudad…en fin, tantas cosas. Y las cosas que aún están ahí, ya no son iguales. Me ha pasado muchas veces. Creo que por eso hay tantas canciones, poemas, cuadros, películas y/u obras de teatro que añoran al pasado. Si pudiera hacer un solo viaje en el tiempo, en definitiva sería al pasado, el futuro no es nada prometedor y el pasado lo disfruté mucho; eso si, me llevaría a mi novia. Debería hacer tarea pero…Gracias por leerme.
Rola del día [The Ramones - I Dont Want to Gow Up]
BACK: Cuando tenía doce años y mi hermano y yo íbamos en bicicleta a la tienda de doña Micaelita por un Frutsi rojo, y regresábamos muy entusiasmados a la casa directo a ponerlos en el congelador. Cuando por alguna razón alguno de los dos tenía uno y el otro no, peleábamos por él, ja ja ja. Los disfrutábamos comiéndolos con un chuchillo de esos para untar, y luego, los envases vacíos los poníamos en las llantas de atrás de las bicis para simular una motocicleta.--] Se me iluminaron pues imagine que podían volver aquellos tiempos, sin bici y sin doña Micaelita, pero con Frutsi rojo congelado. Ya se que el Frutsi es de empresa capitalista y que le da en la madre a empresas mexicanas y eso, pero a los doce años realmente no lo sabía. Llegué a mi cuarto y antes de acomodar mis pocas cosas del súper, lo primero que hice fue poner mi Frutsi en el congelador. Pasaron 3 días y el Frutsi no se congeló. ¡Chaz! Tuve que subirle a la temperatura del viejo refri que me acompaña en mi cuarto. Ya con el termostato a todo lo que da, el Frutsi congeló, pero lo quería guardar para otro momento, uno más ameno. Pasó una semana y por fin llego el día que supe que era el indicado para comérmelo. Ese día fue hoy. Todo fue un desastre: Para empezar ¡me costó un huevo abrirlo!, usan demasiado pegamento para cerrar esa tapita de aluminio, no pude ni con los dientes y con los dedos. Acabé con toda mi playera de dormir con manchas rojas, esas que nunca acaban de quitarse, después de abrirlo de manera atípica con el cuchillo; lo probé y ¡Chale! Sabía a pura pinche pintura, para nada como antes sabía; ni siquiera se congeló igual, acabe tomando pintura roja y puro hielo. Lo iba cortando con unas tijeras y me terminó cortando él con su plástico cuasi-industrial. La odisea acabó con un Jorge muy enojado y aun más decepcionado. Esto me hizo recordar cómo es que extrañamos todo aquello del pasado, al menos la mayoría de las cosas. La música, la comida en un restaurant, los programas de televisión, los amigos, nuestra apariencia, nuestra ciudad…en fin, tantas cosas. Y las cosas que aún están ahí, ya no son iguales. Me ha pasado muchas veces. Creo que por eso hay tantas canciones, poemas, cuadros, películas y/u obras de teatro que añoran al pasado. Si pudiera hacer un solo viaje en el tiempo, en definitiva sería al pasado, el futuro no es nada prometedor y el pasado lo disfruté mucho; eso si, me llevaría a mi novia. Debería hacer tarea pero…Gracias por leerme.
Rola del día [The Ramones - I Dont Want to Gow Up]

1 comentario:
esta mejor el pau-pau 8D!!!
Publicar un comentario